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Trump se niega a disculparse por haber pedido la ejecución de los cinco de Central Park

Andrea Escobar Andrea Escobar

19 de junio de 2019, 04:47 hrs

En la primavera de 1989, la ciudad de Nueva York se estremeció con la historia de Trisha Meili, una mujer de 28 años, banquera de Wall Street, que salió a correr al Central Park y fue hallada horas después al borde de la muerte; atada, desnuda y tan golpeada que al llegar a Urgencias había perdido el 80% de su sangre. Pasó doce días en coma y afortunadamente logró sobrevivir el ataque. 

En esa época Nueva York atravesaba una de las peores crisis de seguridad de su historia; en 1990 rompió un récord mundial al registrar 2,245 asesinatos durante el año (para ponerlo en perspectiva, en 2018 se registraron 289 asesinatos). Las autoridades estaban desesperadas por frenar la ola de violencia y la ciudadanía, aterrorizada, les demandaba soluciones. 

En una desafortunada coincidencia, la misma noche en que Meili fue agredida sexualmente, un grupo de aproximadamente 30 adolescentes de color (latinos y negros), originarios de Harlem, fueron al parque a pasar el rato y cometer actos vandálicos, por los que fueron denunciados con la policía —que recibió el reporte del ataque a Meili, cerca de una hora antes— e inició un operativo de seguridad en el área que resultó en la captura de 20 de esos adolescentes. Cinco de los cuales fueron mantenidos bajo custodia después de una averiguación previa: Antron McCray, Kevin Richardson, Yusef Salaam, Raymond Santana y Korey Wise. 

Los cinco adolescentes —de entre catorce y dieciséis años– fueron interrogados por más de siete horas sin descanso, comida o bebida, hasta que los detectives los hicieron grabar una falsa declaración ante cámaras de video, reconociendo su participación en el ataque a Meili, con la promesa de que su testimonio finalizaría el trámite y serían puestos en libertad. 

Los villanos que buscaban

La fiscal Linda Fairstein, en ese entonces jefa de la Unidad de Delitos Sexuales del condado, encontró en esos cinco jóvenes el enemigo que necesitaba entregar a la ciudadanía sedienta de venganza. De acuerdo con The New York Times, el caso fue uno de los más atención mediática recibió en la década de los ochenta. 

Dentro de la cobertura al tema en los medios destaca un comunicado, firmado por un ciudadano que pagó alrededor de 85,000 dólares para divulgarlo en una cuartilla entera de cuatro de los principales periódicos de la ciudad. El texto pedía la ejecución de los cinco adolescentes detenidos: “¡Traigan de vuelta la pena de muerte! Traigan de vuelta a nuestra Policía.” se leía en el encabezado, “Quiero odiar a estos asesinos y siempre lo haré. No estoy buscando psicoanalizarlos o entenderlos, estoy buscando castigarlos. Ya no me interesa entender su rabia. Quiero que entiendan nuestra rabia. Quiero que tengan miedo”. El texto estaba firmado por el entonces magnate inmobiliario Donald J. Trump, hoy presidente de Estados Unidos

Pero el juicio contra los menores desafiaba lo descrito por la prensa.  Se revelaron múltiples inconsistencias en sus confesiones. Ninguno de los testimonios coincidía con el relato y la cronología de los hechos contada por Meili. Tampoco fue encontrada ninguna evidencia biológica en las prendas de la víctima que relacionara a los imputados con los hechos. La misma Meili se presentó a testificar ante la Corte y admitió no reconocer a ninguno de los acusados. Aún así, todos fueron encontrados culpables y sentenciados a pasar entre seis a quince años en prisión. 

En 2002, el caso dio un giro que puso en evidencia al sistema de justicia estadounidense: Matías Reyes, un prisionero cumpliendo cadena perpetua por violación y asesinato confesó ser el único responsable del crimen contra Trisha Meili. Al comprobar que el ADN de Reyes coincidía con el encontrado en la escena del crimen, las autoridades exoneraron a los cinco jóvenes que fueron condenados injustamente. Años después, en 2014 la ciudad de Nueva York indemnizó a los cinco afectados con 41 millones de dólares por los daños ocasionados. 

Netflix revivió el caso

El caso ha vuelto a adquirir relevancia mediática tras el estreno en mayo de la mini serie de Netflix When They See Us (Cuando nos ven) la cual está basada en la historia y ha alcanzado la destacada calificación de 9.1 en el sitio IMDB

Trump parece no estar enterado de esta noticia, ya que el martes, antes de tomar su avión rumbo a Orlando para su acto inaugural de campaña pasó un momento con los medios, cuando fue cuestionado sobre sus comunicados públicos de esa época a lo que el mandatario respondió:”¿Por qué sacar esa pregunta ahora? Qué interesante momento para sacarlo a relucir.” y agregó, “Hay dos versiones de la historia. Ellos admitieron su culpa, algunos de los fiscales creen que la ciudad nunca debió cerrar el caso. Así que dejémoslo en eso”.

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